Coches que se conducen solos

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Hasta hace poco los coches sin conductor parecían sólo cosa del futuro o de las películas de ciencia ficción, pero los avances tecnológicos y las grandes inversiones de empresas importantes han hecho que esta “ficción” cada día sea más real.

La automovilística Nissan anunciaba, hace sólo unos meses, que había llegado a un acuerdo con la NASA para desarrollar un coche autónomo que funcionaría tanto en la Tierra como en el espacio. Esta no es la primera vez que Nissan y la NASA trabajan juntas -han desarrollado sistemas de ergonomía para asientos- pero si que es la vez que lo hacen con un objetivo más ambicioso: crear vehículos eléctricos y autónomos capaces de realizar diferentes tareas logísticas antes de 2020.

La Agencia Espacial de Estados Unidos ya hace tiempo que trabaja en esta línea. De hecho, existe una estrecha relación entre la tecnología que hará posible que nuestros coches circulen sin conductor y la tecnología que permite que Curiosity, el vehículo de exploración marciana, funcione de forma autónoma por la superficie de Marte. La intención ahora, es conseguir que esta tecnología dé un paso más y si todo evoluciona según las previsiones, el primer coche comenzará a probarse a finales de 2015.

Inicialmente, esta tecnología prevé que aparte de conducir autónomamente o de aparcar solos, los vehículos sean capaces de detectar que se acercan a una colisión -mediante sensores-, y frenen automáticamente aunque el conductor no reaccione. Una seguridad que en una fase más avanzada se espera que esté tan perfeccionada que permita sustituir totalmente a los conductores.

El “Google-car”, una realidad -de momento- bajo supervisión humana

En esta línea y para tratar de adelantarse a la competencia, ya hace tiempo que trabajan también otras empresas del sector como Toyota, General Motors o Ford. Pero no sólo las automovilísticas se apuntan al carro de los coches sin conductor, Google también ha hecho una apuesta clara.

El gigante tecnológico inició el proyecto en 2009 y desde entonces una docena de sus modelos de Lexus autónomos han circulado -siempre bajo la supervisión de un humano al volante listo para reaccionar en caso de que surja algún imprevist- por diferentes zonas urbanas registrando información por los mapas 3D utilizados en Google Maps.

Pero como es posible que funcionen sólo este tipo de vehículos? Pues para conseguir que el coche recorra zonas urbanas con mucho tráfico, Google ha tenido que actualizar el software de los vehículos iniciales -preparats para funcionar en recintos cerrados- agregando más tipos de objetos, tales como peatones o ciclistas. La lógica del funcionamiento de estos vehículos se basa en un sistema de probabilidades. Así, cuando llega a una interjección con varias indicaciones de Stop, por ejemplo, el aparato reconoce la situación porque ha sido previamente registrada por los ingenieros de Google y calcula la cantidad de posibilidades que hay para asumir la respuesta más acertada.

Un largo camino por recorrer

Con todo, ya pesar de la gran evolución que se ha producido durante los últimos años, parece que aún queda mucho camino por recorrer antes de que se puedan utilizar este tipo de vehículos de forma generalizada y sin ningún tipo de supervisión humana al volante.

Para empezar hay que dar solución a algunas cuestiones complejas que son básicas. La creación y el diseño de nuevas estructuras que cuenten con puntos de recarga para los coches y que contemplen una red viaria también con vehículos autónomos, o el desarrollo y la gestión de tecnologías específicas que puedan procesar toda la información que generarán este tipo de coches – con cuestiones tanto complicadas como por ejemplo, donde se almacenará, quien se hará cargo, si se deberá pagar o no, etc.- son algunos de los puntos que todavía deben resolverse.

También surgen otras preguntas, aunque ahora sin respuesta, como qué tipo de aprendizaje específico se hará para poder conducir con este de tecnología, quién será el responsable -conductor, fabricante o desarrollador del software- de los errores que puedan surgir en el sistema y que entrañen riesgos de seguridad o qué cambios políticos y legislativos implicará la implementación generalizada de este sistema de conducción.

Precisamente esta última cuestión ya hace tiempo que está en debate en Estados Unidos, donde está permitido en algunos de sus estados- tener este tipo de vehículos pero nunca sin conductor y siempre bajo altas medidas de control. De hecho, desde 2012, en el estado de Nevada se pueden registrar de forma privada este tipo de vehículos, eso sí, a cambio de una fianza de un millón de dólares en concepto de seguridad.

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Acerca de juanma

Soy redactor profesional, me gusta escribir de temas que soy apasionado, y el mundo de los coches desde siempre me ha fascinado. He trabajo en dealers y sé muy bien como se mueve el mundo de las ventas de coches, por eso me he inclinado a escribir sobre este interesante mundo de la industria automotriz.
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